viernes, 26 de octubre de 2012

Y DE REPENTE SONO UN BANG (II)

Y todos sus miedos salieron despedidos en forma de cristales, clavandose por las paredes de la habitación.

Una fuerte exhalación rugió desde las entrañas de la ciudad, sus ojos se volvieron enormes al instante y la respiración violenta y entrecortada la hizo ver que todavía estaba viva.

Mientras tanto alguien apagaba su puro en el cenicero que había sobre su mesa de hotel. Apartando las cortinas y mirando a la penumbra masculló:

-Maldita pajarraca, no hay quien acabe contigo-

2 comentarios:

  1. No hay nada ni nadie que sea capaz de acabar con lo que llevamos dentro, con aquello que deseamos y necesitamos sentir.

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  2. Por supuesto que no, es mas, esta pajarraca se hace mas fuerte con cada intento, y su proyecto, con cada persona que vence a sus complejos

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