viernes, 29 de marzo de 2013

ELIGE TU PROPIA AVENTURA


Gracias a Rita, el otro día me vino a la cabeza los libros de elige tu propia aventura, aquellos donde podías elegir el final de la historia a medida que ibas saltando de unas páginas a otras.

Esto me dio una idea. Voy a escribir un relato que me pasó hace unos meses. Escribiré la mitad y vosotros decidiréis el final. Si alguien se atreve a escribirlo, le invito a ello.

El relato es el siguiente:



Me desperté como cada día 10 minutos antes de las siete, adelantándome al despertador. Lo desconecté evitando así que su sonido pudiera despertar a mi mujer y arrancarla de ese último sueño que suele aparecer apenas amanece. A tientas me puse la bata y salí de la habitación en dirección a la ducha. Entré en el cuarto de baño y la deje caer en el suelo, abrí el grifo del agua caliente,  y me dejé arropar por esa sensación fría al principio pero calida después del agua resbalando por mi cuerpo. Me encanta esa sensación, te arranca del frío de una mañana de invierno, arropándote en una calidad humedad que te despeja, devolviéndote de nuevo a la vida.

Salí de la ducha y comencé a vestirme entre el vaho que empañaba el espejo. Me puse los calcetines para poder pisar en el suelo sin que el frío roce mis pies, la camiseta, cubriéndome el cuerpo, y tenía los pantalones en una mano cuando comprobé sorprendido que la ropa interior seguía doblada en su cajón correspondiente del dormitorio. Debatí por un instante entrar de nuevo, pero no quise molestar y opte por ponerme únicamente el pantalón.

Mi primera sensación fue de comodidad, extraña comodidad, y una curiosa excitación al sentir un tacto diferente sobre mi piel. Quizás fuera la situación, un singular morbo, quizás, pero me gustó la sensación. Una vez vestido y embadurnado en colonia me dispuse a desayunar.

La rutina de la oficina me envolvió desde el minuto uno. Me sumergí entre los papeles y la pantalla azul del ordenador, sacando de mi cabeza esa excitación que hace apenas media hora me sorprendía. Así transcurrió la mañana hasta que a las once, mi compañera me propuso un descanso y un café, al que accedí de buena gana.

No hace falta pedir, Carlos sabe perfectamente lo que queremos, privilegios de llevar siete años desayunando en la misma cafetería y de ser un hombre de costumbres. Cogí el AS para repasar las noticias deportivas y ya de paso, alegrarme la vista con la contraportada, apoye un brazo en la barra y comentamos alguna noticia. El café esperaba ya en el vaso, doblé el periódico y se lo ofrecí al individuo que tenía a mi derecha que lo miraba con avidez. Me giré para cogerle y en ese mismo instante, el codo inoportuno de una mujer a la que solo conocía de verla por allí, fue mas rápido que mi mano golpeando el cristal, provocando que el vaso iniciara un sinuoso baile sobre el plato, cubriendo el ambiente de expectación, y de pánico mis ojos.

20 comentarios:

  1. Uy, como "musa" te debo una contestación.
    Tu mujer apareció en la cafetería con los calzoncillos en la cabeza. No, espera, que sólo la conoces de ir por ahí. Mmmm... en cuanto tenga tiempo intento pensar en una posible continuación.

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    1. Piensa, piensa, a ver esa imaginacion que nos depara

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  2. Y sí, sí. El vaso se volcó. Os pringásteis de café... Tú, sobretó el pantalón. Ea, y ahora, sin ropa interior, no podrás ir al servicio a quitarte los pantalones para ponerlos debajo del chorrillo de aire caliente del secamanos. Te da corte que tus partes pudendas queden ahí al aire, mientras tanto... O sea, que sí, que vuelvas a tu casa y te cambies, que no es plan de estar todo el día así.
    :)

    Tengo que decir que en los libros esos famosos de "elige tu propia aventura", siempre elegía la peor opción. No sé cómo me las apañaba...
    jejejejej

    Besossssssssss!!!

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    1. Es que la peor opcion siempre era la mas divertida.

      Pero que sean muchosssssssss!!!

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  3. BUEEENO, PUES AQUÍ VA MI APORTACIÓN:


    Recordaba a aquella mujer como una señora madura con cierto atractivo, pero aquel día la belleza se la había dejado en casa. Iba con bata y zapatillas,con el pelo enmarañado y el maquillaje corrido emborronaba sus ojos. Parecía fuera de sí. Su mirada a la nada me produjo un tremendo escalofrío, y sentí pánico cuando la vi acercarse hacia mí. Entonces reparé en que llevaba en la mano unos calzoncillos. Juraría tener unos calzoncillos similares, aquellos que además en ese preciso instante empecé a echar de menos, por si pudieran contener mis ganas de mear, o al menos disimular las pequeñas pérdidas que me suelen provocar los nervios.
    Cuando la mujer se aproximó, no reparó en el café que reposaba en la barra, el cual derramó por mis pantalones. Empezaron a arderme los huevos, y entonces noté cómo unas gotas de pis se me escapaban, sintiendo el contraste de temperaturas de ambos líquidos.
    La mujer seguía fuera de sí, y como si nada pudiera detenerla, se encaramó a la barra y empezó a chillar.
    - ¡Yo me ocupo! - dijo Carlos en medio del estupor de toda la clientela. Y en vez de montarle el pollo a esa loca, la cogió amorosamente entre sus brazos y la condujo a la puerta. Salió con ella del bar y les vi entrar en el edificio donde está mi oficina.
    Mi compañera y yo no salíamos de nuestro asombro. A mí se me quitaron las ganas de café.
    - ¡Te has meado, parece que te has meado! - dijo mi compañera.
    - ¡Joder, es sólo café! - dije yo avergonzado. - ¿lo habrá notado? - pensé.
    Volvimos a nuestra rutina de trabajo. Al día siguiente Carlos me contó que esa mujer vive en el bajo del edificio de mi oficina. Esa mujer la pobre no estaba loca: resulta que era sonámbula, y al parecer siempre seguía el mismo patrón y hacía el mismo recorrido. De su cama al bar y vuelta a la cama. Alucinante. Lo que no consigo explicarme es qué hacía con unos calzoncillos en la mano.

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    1. Te aseguro que lo que sucedio realmente es muy distinto. Doy fe.
      Bueno, tengo mi edad pero aun no sufro perdidas.
      Un beso.

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    2. Ay pobre, claro que no, pensé que esto era "elige tu propia aventura", no "adivina lo que pasó", y me he dejado llevar. Conste en acta que ni te conozco como para afirmar cosas tan íntimas de ti, ni pretendía ni si quiera remotamente ofender, eh? Que esto es literatura.
      Bueno, ahora cuéntanos lo que pasó, no?
      Besos.

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    3. En ningun momento me has ofendido, y no pretendia darte esa impresion, todo lo contrario, aqui prevalece el buen humor, quizas no he sabido transmitir ese matiz.

      Lo que queria decir, que no me he expresado bien, es que la aventura que has escogido me ha sorprendido porque no me la hubiera imaginado yo. Eso si, a la mujer yo la hubiera puesto un gato en la mano.
      Y no te preocupes que las perdidas de orina llegaran...pero dejarme disfrutar de mi prostata sana.

      Lo que paso realmente no es apto para publicar... besos.

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    4. Jajaja, es que se me va la olla a veces :-P
      Si te sirve de consuelo, yo desde pequeña he tenido el muelle fácil, y si me río muy fuerte, o toso de querereme morir, pues... eso.
      Jooo, ahora no nos dejes con la intriga. Eso no vale!

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    5. Ay, no es consuelo, el dia llegara.
      Mantendremos la intriga un poco mas.

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  4. Y, oh... era tu primer amor.

    Besos!!

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  5. mmm... por desgracia ultimamente ando un poco falta de inspiración, lo que se llama un bloqueo mental total y absoluto, pero si este finde tengo algo de tiempo igual me pongo, ya que nos has dejado con la intriga algo tengo que imaginar!! por cierto adoraba esos libros, tengo uno en especial que todavia hoy cojo de veza en cuando y leo...

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    1. Ay! esa boda te tiene ocupada al 100%. Que poco queda.
      Desconecta y no nos quedes tú con la intriga.

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  6. El vaso se tambaleo mientras mi pensamiento pedia a gritos que no se volcase, pero olvide que un vaso no tiene oidos y mis gritos eran mudos. Se desparramó el negro líquido. Todo fue en cuestión de segundos, la señora se precipitó hacia mi. Sin tiempo para cubrirme, sus manos llegaron hasta el centro de mi cintura, con movimientos rápidos quiso quitar aquella mancha negruzca. Yo solo acerté a decir: _ No se preocupe, no se preocupe, si no es nada.
    ¿Nada? apostillaba mi cabeza, quema, achicharra, ni el grueso de la tela pudo calmar la quemazón en mis zonas más sensibles. La mano de la señora era insistente, mi corazón parecia salirse por entre la cremallera del pantalón. Los signos, visibles ya, los apreciaba mi joven compañera que no paraba de reir. Agarre la mano de la señora y con los ojos vidriosos, no se si por la rabia o por la verguenza, le supliqué: !Ya basta!
    Al salir le susurre a mi acompañante: Si cuentas esto en la oficina, no te hablaré jamás.

    Bueno aquello noerayo, es lo primero que se me ocurrio al leer tu historia.
    Un abrazo.

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  7. Me ha encantado ese YA BASTA! te ha faltado un POR DIOS.

    Muchas gracias, me ha gustado mucho.
    Por ser tu que sean dos abrazos.

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  8. Hola!! Excelente nota. Amaba la serie de "Elige tu Propia Aventura"!!

    Justamente en mi blog escribí una historia de suspenso que sirve de homenaje a esta gran serie de libros, se llama "Encuentro hipertextual".

    Te invito a leer el cuento y contarme tus impresiones.

    http://viajarleyendo451.blogspot.com.ar/2013/05/encuentro-hipertextual-cuento.html


    También, si querés podés seguirme en:

    https://www.facebook.com/sivoriluciano


    Subo notas de literatura, cine, humor y cultura en general. Saludos!!

    Luciano

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    1. Muchas gracias. Recojo la invitacion y me paso.
      Saludos.

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  9. Qué es lo que pasó que no se pude contar?????........... Esa frase no se le puede decir a una mujer..... Parece mentira que no nos conozcas?????..jijijijiji

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    1. Si yo la iba a contar, pero surgió la noticia de la ropa interior con vibradores y se me fue la mente, luego me puse con el jardín y al final nada de nada.
      Os dejaré un poco con la intriga porque si lo desvelo y rompo el misterio, luego no os vuelvo a ver, y tampoco querría yo.

      De todas formas diremos que había mas de una persona sin nada debajo en esa cafetería.

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