lunes, 7 de octubre de 2013

UN ENTRETENIMIENTO POLEMICAMENTE CURIOSO

En época de crisis es cuando nos acordamos de que tenemos familia, y casualmente de que el susodicho tiene un apartamento vacío frente al mar. Así que tras los cinco minutos de cortesía, decidí abordar el tema y echarle cara, cumpliendo mi propósito de pasarme unas vacaciones de bellón y acoplándome en su casa apenas 3 horas después.

Llegué a última hora de la tarde pero no resistí el influjo del mar. El sol comienza a esconderse otorgando a la playa un color especial. Es la mejor hora para bañarse, sólo quedamos los que no tenemos casa.

Cenamos y, tras acostar a los niños, destapamos una botella de ron para ponernos al día. Dos horas después, tres copas mas tarde, el sueño hizo mella obligándonos a poner fin a la velada.

Sobre las cinco unos golpes atraviesan la pared de ladrillo arrancándome del sueño. Un acompañamiento de gemidos muy bien acompasados captan totalmente mi atención. Los gemidos se convierten en gritos, y estos en orgasmos que me hacen suponer que la función había terminado, y que de nuevo es hora de dormir.

A la mañana siguiente, durante el desayuno, comento la jugada con mi hermano. A mi vecina parece que la matan cada noche, justo antes de irme a trabajar.




Parto de la base de que mi casa, o está muy bien insonorizada, o mis vecinos son poco ruidosos, el caso es que mi primera sensación fue de envidia, porque mientras yo intentaba dormir, a escasos metros, alguien tenía un plan mejor. La envidia derivó en curiosidad, a ver como acaba esto, y poco después estaba completamente enganchado como si de un culebrón se tratara.

La curiosidad se transformó en gracia, al pensar que nunca somos conscientes de lo cómico que puede resultar a unos oídos furtivos ser testigos de una situación en la que nunca imaginamos que hay otros escuchando, o el morbo que puede despertar, pero es cierto que si se repite con frecuencia, puede convertirse en un problema, aunque a mi, lejos de molestarme, me entretuvo mas que otra cosa, pero claro, yo no puedo dar fe.

Dejo el debate abierto para que opinéis, y ya de paso, si alguien se moja, yo también diré si soy de los que gritan o no.