sábado, 7 de febrero de 2015

-EDITADO- AHORA SI, DE COMO TERMINE MI JORNADA LABORAL EN UN CLUB DE ALTERNE

Eran aproximadamente las cuatro de la tarde. Toda la mañana trabajando, el frío, la nieve, y el cansancio comenzaban a hacer mella en mi capacidad para conducir. Decidí parar y tomar un merecido descanso, un café y calor, además, había comenzado a nevar de nuevo.

Nada más traspasar la puerta el calor que desprendía el local me invadió, provocándome un escalofrío. Era oscuro, apagado, apenas dos luces iluminaban la barra, por detrás de las botellas colocadas a la espalda del camarero. Me dirigí hacia allí, me senté y le hice una señal.

Era un hombre negro, alto, aproximadamente una cabeza mas alto que yo por lo que debería rondar los dos metros, y de complexión fuerte. Vestía un traje típico con pajarita, que distaba mucho de mi indumentaria de abrigo azul y blanco del decatlón desarmonizado totalmente con mi gorro naranja. Le pedí si podría ponerme un café, a lo que me contestó titubeante -por supuesto- arqueando las cejas.

-Perdone, usted no es de por aquí, verdad? Me preguntó.

- No, llevo tres horas de coche y creo que ya había llegado el momento de reponer fuerzas y relajarme un rato.

-Jajaja, si, no es el mejor día para andar en carretera.

-No, no lo es, hace demasiado frío y además está empezando a nevar. Aquí dentro se está mucho mejor, se te calienta el cuerpo nada más cruzar la puerta.

- Si, cierto, pero acabamos de abrir, todavía no ha cogido esto suficiente temperatura, ya verá como dentro de un rato hará mejor.

-Bueno, ahora mismo se está bien, y el café ya va haciendo efecto, aunque me muero de hambre.

-Iré a la cocina, quizás pueda encontrar algo por ahí.

Mientras volvía el camarero eché un vistazo al local. Era grande, espacioso, unas mesas dispuestas a un lado del salón, unas lámparas aún apagadas y sillones negros. Una tarima cruzaba a modo de escenario de un lado a otro. Tan solo otro hombre, unas chicas que acababan de entrar comentando algo entre risas, y yo, estábamos allí. Pasaron por detrás de mi adentrándose en lo que yo creí que era la cocina, cruzándose con el camarero que traía un pincho de tortilla y dos cocacolas que abrió ofreciéndome una.

-Tome, para pasar mejor la tortilla, aunque estará mejor con un poco de ron.

-Muchas gracias, está bien así, ya me voy entonando, y además me queda camino aún.

-Jajaja, pues sí que se entona usted con poco.

A medida que se aproximaban las cinco, el local se iba llenando. Varias chicas entraban y salían de esa cocina, cambiadas de ropa, vestidas de fiesta, insinuando su figura o mostrándola explícitamente, y perdiéndose por todo el bar. Mi cuello giraba de un lado a otro, la cocacola en la mano y mi boca entreabierta denotaban que me iba dando cuenta de la situación. Miré al camarero que literalmente se partía de risa conmigo, o de mi, y le sonreí, pensando un Ay que joderse! que dejé soltar en voz alta, seguido de un trago.

-Si quiere relajarse y reponer fuerzas aún, puedo presentarle a Kim- me dijo mientras ceñía el brazo a su cintura. -Quien sabe- exclamó ella,  -quizás sea yo tu princesa.

Agradecí la proposición pero insinué que era hora de seguir mi marcha. Apuré la bebida y entre risas, pagué la cuenta, me despedí cortésmente y salí. Unas luces de neón rojas y azules iluminaban ahora la carretera. Abrí el coche, subí y antes de arrancar dejé escapar una última sonrisa.

-Mi princesa- exclamé.-Lo que no imaginas, es que no tendría prejuicio alguno si lo fueras-.





23 comentarios:

  1. ¿¿Realidad o ficción??
    Te iba a decir que si no habías visto el neón en la puerta, que otra cosa no, pero bien iluminados siempre están... pero claro al continuar leyendo he visto que entraste antes de que los encendieran... Ay, tu princesa... Muy interesante... la espera mereció la pena... sabes? Yo he seguido con la historia en mi cabeza y me imagino que él vuelve otro día... jajajaja....
    Muchos besinos!!

    ResponderEliminar
  2. Pues me encantaría leer una segunda parte escrita por ti.
    Realidad o ficción, no seria un caballero si desvelara ese dato.
    Los recibo de buen grado. Te mando unos cuantos para allá.

    ResponderEliminar
  3. jajaja me encantan los despistes que acaban bien :)
    Yo creo que debe haber cientos de princesas escondidas por ahí, esperando que las descubran...

    Bss :)

    ResponderEliminar
  4. El camarero debía de estar partiéndose de risa desde que le pediste el café, lo que pasa es que pensaría: "Ya lo descubrirá por sí mismo". :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto. El camarero se límito a crear un juego y llevarme por el. Fui un títere en sus manos.

      Eliminar
  5. Me alegro que al final te fueras, lo siento pero esos sitios no me gustan nada, aunque respeto al que le gusten.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La clave esta, como dices, en el respeto, tanto con el que va como quien la ejerce siempre que sea decisión libre de cada uno, claro.

      Eliminar
  6. Bueno,la espera mereció la pena.Vaya,vaya...jejejejjejejje
    ¡Ahora es demasiado tarde princesa! La realidad supera siempre la ficción

    ResponderEliminar
  7. Me alegro de que te gustara, pero no estoy de acuerdo, nunca es demasiado tarde.

    ResponderEliminar
  8. Pues si yo te contara lo que me pasó a mí un día tb en un local que tampoco supe qué era hasta que... Pero vaya, que no es el momento de contar eso aquí.
    :)

    Y el camarero, ¿qué? Un cachondo, ¿no? jajajajajaja

    Besos!!!

    ResponderEliminar
  9. Cuenta, cuenta...
    Yo en su lugar haría lo mismo.
    + besos.

    ResponderEliminar
  10. Esos locales con el neón apagado...a mi me provocan siempre una sonrisa al verlos desde la carretera, seguramente las historias que esconden no sean siempre tan amables.

    Un beso y bien viaje

    ResponderEliminar
  11. Cierto, y los telediarios nos lo recuerda de vez en cuando.
    Otro beso para ti.

    ResponderEliminar
  12. ¿Y lo divertidas que son esas anécdotas? Lo que me sorprende es que no tuvieras que dejar el coche de finanza para pagar la cuenta, porque esos sitios no suelen ser baratos precisamente, jajaja.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues como el camarero me caló desde el principio, me vio tan perdido y se lo paso bien conmigo que me cobró solo el café.
      Pero no, no tenia pinta de que fueran baratos los servicios que hay se proponían.

      Eliminar
  13. Te imagino allí, algo confundido, jejeje.

    No me he visto en una situación parecida, pero yo soy muy cortada :) alucinaría y vete a saber.

    Muchos besos

    ResponderEliminar
  14. Confundido no porque estaba como en cualquier otro lado tomando un café. Digamos que andaba lento de reflejos.
    Otros muchos para ti.

    ResponderEliminar
  15. Son las típicas anecdotas que en el momento vives sin ser plenamente consciente de ellas... Y luego las recuerdas cada cierto tiempo con una media sonrisa.

    La vida es así, momentos y más momentos ...

    Un abrazo de luz

    ResponderEliminar
  16. Si, se recuerdan en casas rurales con los amigos tomando unas copas.
    Otro abrazo.

    ResponderEliminar
  17. Muchas gracias. Lo recibire con mucho gusto.
    Besazosss

    ResponderEliminar
  18. Do you love Coke or Pepsi?
    ANSWER THE POLL and you could receive a prepaid VISA gift card!

    ResponderEliminar