sábado, 21 de febrero de 2015

PREMIOS Y LO QUE ELLO CONLLEVA



De parte de Carmen Magia (gracias!!) del blog RUSACA, me ha llegado la nominación a este premio, y para cumplir con él, tengo que nominar a otros blogs y contar algo de mi, probablemente un secreto, porque si no, supongo que no tendría repercusión alguna el decir, por ejemplo, que soy masculino singular.

En cuanto a la primera premisa, mas que nominación, quiero dar publicidad a dos blogs para compartirlos con vosotros y que los conozcáis. Uno que lleva algún tiempo contando sus andanzas, me refiero a Lorena y su EN TERRAZAS Y AZOTEAS, y otro que acabo de conocer y que me parece muy interesante, se trata de MAMA NO LEAS... de autora homónima.

Por lo demás, como es probable que nunca obtenga un Goya, esto va a ser lo mas parecido a una oportunidad de hacer un discurso, así que quiero aprovechar para daros las gracias a vosotros, pero sobre todo, a vosotras, porque sois las que dais vida a este rincón, y sin VOSOTRAS, esta vez con mayúsculas, esto no tendría sentido.

En cuanto al secreto, si queréis saber algo de mi, decídmelo, bien con un comentario, o bien por mail, y en la próxima entrada, desvelaré alguno, pero recordad, la curiosidad mató al gato.

Besos a todas/os.

sábado, 7 de febrero de 2015

-EDITADO- AHORA SI, DE COMO TERMINE MI JORNADA LABORAL EN UN CLUB DE ALTERNE

Eran aproximadamente las cuatro de la tarde. Toda la mañana trabajando, el frío, la nieve, y el cansancio comenzaban a hacer mella en mi capacidad para conducir. Decidí parar y tomar un merecido descanso, un café y calor, además, había comenzado a nevar de nuevo.

Nada más traspasar la puerta el calor que desprendía el local me invadió, provocándome un escalofrío. Era oscuro, apagado, apenas dos luces iluminaban la barra, por detrás de las botellas colocadas a la espalda del camarero. Me dirigí hacia allí, me senté y le hice una señal.

Era un hombre negro, alto, aproximadamente una cabeza mas alto que yo por lo que debería rondar los dos metros, y de complexión fuerte. Vestía un traje típico con pajarita, que distaba mucho de mi indumentaria de abrigo azul y blanco del decatlón desarmonizado totalmente con mi gorro naranja. Le pedí si podría ponerme un café, a lo que me contestó titubeante -por supuesto- arqueando las cejas.

-Perdone, usted no es de por aquí, verdad? Me preguntó.

- No, llevo tres horas de coche y creo que ya había llegado el momento de reponer fuerzas y relajarme un rato.

-Jajaja, si, no es el mejor día para andar en carretera.

-No, no lo es, hace demasiado frío y además está empezando a nevar. Aquí dentro se está mucho mejor, se te calienta el cuerpo nada más cruzar la puerta.

- Si, cierto, pero acabamos de abrir, todavía no ha cogido esto suficiente temperatura, ya verá como dentro de un rato hará mejor.

-Bueno, ahora mismo se está bien, y el café ya va haciendo efecto, aunque me muero de hambre.

-Iré a la cocina, quizás pueda encontrar algo por ahí.

Mientras volvía el camarero eché un vistazo al local. Era grande, espacioso, unas mesas dispuestas a un lado del salón, unas lámparas aún apagadas y sillones negros. Una tarima cruzaba a modo de escenario de un lado a otro. Tan solo otro hombre, unas chicas que acababan de entrar comentando algo entre risas, y yo, estábamos allí. Pasaron por detrás de mi adentrándose en lo que yo creí que era la cocina, cruzándose con el camarero que traía un pincho de tortilla y dos cocacolas que abrió ofreciéndome una.

-Tome, para pasar mejor la tortilla, aunque estará mejor con un poco de ron.

-Muchas gracias, está bien así, ya me voy entonando, y además me queda camino aún.

-Jajaja, pues sí que se entona usted con poco.

A medida que se aproximaban las cinco, el local se iba llenando. Varias chicas entraban y salían de esa cocina, cambiadas de ropa, vestidas de fiesta, insinuando su figura o mostrándola explícitamente, y perdiéndose por todo el bar. Mi cuello giraba de un lado a otro, la cocacola en la mano y mi boca entreabierta denotaban que me iba dando cuenta de la situación. Miré al camarero que literalmente se partía de risa conmigo, o de mi, y le sonreí, pensando un Ay que joderse! que dejé soltar en voz alta, seguido de un trago.

-Si quiere relajarse y reponer fuerzas aún, puedo presentarle a Kim- me dijo mientras ceñía el brazo a su cintura. -Quien sabe- exclamó ella,  -quizás sea yo tu princesa.

Agradecí la proposición pero insinué que era hora de seguir mi marcha. Apuré la bebida y entre risas, pagué la cuenta, me despedí cortésmente y salí. Unas luces de neón rojas y azules iluminaban ahora la carretera. Abrí el coche, subí y antes de arrancar dejé escapar una última sonrisa.

-Mi princesa- exclamé.-Lo que no imaginas, es que no tendría prejuicio alguno si lo fueras-.





domingo, 1 de febrero de 2015

DE COMO TERMINÉ MI JORNADA LABORAL EN UN CLUB DE ALTERNE

He tenido problemas a la hora de publicar la entrada. Próximamente la editare y la publicare de nuevo.
Hasta entonces, disculpen las molestias y reciban miles de besos para que los vayan administrando durante la espera.