martes, 9 de junio de 2015

A VUELTAS CON EL SEXO...ORAL

Si hay una circunstancia común entre hombres y mujeres es que ambos nos quejamos de que practicamos poco o nada sexo oral. Este hecho no deja de sorprenderme, puesto que si es tan alto el número de peticiones insatisfechas, sería tremendamente fácil dar con un insatisfecho oral, con lo que el problema parece tener una solución bastante rápida. Pero no creo que este sea el caso, sino más bien, que nos gusta recibir pero no dar, y si algo he aprendido en esta vida, es que siempre se recibe de lo que has dado.

De todos modos,  no llego a concebir que a una persona no le guste dar placer oral a su pareja en ese momento. Pienso que no hay nada más hermoso que ver a tu pareja tumbada en la cama de espaldas a ti, con la persiana medio bajada aportando un poco de luz que se escapan de sus rendijas. Observar su cuerpo y sentir como tu sangre empieza a circular mas rápido por el tuyo. Acercarte, sin que se lo espere, a sus piernas, a sus muslos y besarlos suavemente, empezando a recorrerlos con la lengua, dejando un suave rastro húmedo en su piel. Subir a esa zona donde la espalda pierde su nombre, y lanzar pequeños mordiscos sobre sus nalgas. Seguir subiendo por su columna vertebral, bajando a lo largo de su espalda, y volviendo a subir por el lado contrario, sin olvidarte de los costados, terminando en sus hombros, clavando suavemente tus dientes entre ellos y el cuello, que recorres posteriormente para atrapar el lóbulo de su oreja entre tus labios, arrancándola un suspiro como premio.



Girarla, besar su boca, recorrer sus dulces pechos saboreándolos, bajar hasta su ombligo, envolviéndolo con tu lengua y recorrer su vientre en trazos horizontales, acercándote a su sexo, a milímetros, que pueda sentir tu aliento, ver como su cuerpo se retuerce, se estira ofreciéndote su deseo y ansioso por que poses tus caricias sobre él. Pero todavía no es el momento, te queda por recorrer la parte interna de sus muslos, bajando sobre ellos y volviendo a subir, repitiendo de nuevo, sin rozarla, acariciándola hasta que su cuerpo se arquee, y subir, hasta el centro de su ser, para degustar el licor que te ofrece, y posar tus labios en … Aunque ahora que lo pienso, estoy escribiendo esto pero estoy cayendo que, bien por elegancia o por vergüenza, nunca me han dicho si lo estoy haciendo bien…  Que os parece?