jueves, 17 de septiembre de 2015

JAMAL

A Jamal le puedes encontrar todos los días en la puerta del AhorraMas saludando a todo el mundo que pasa. Como vivo prácticamente al lado, nunca voy a comprar en coche, y admito que no había cruzado mas palabras con él que un buenas tardes.
Le conocí un día que fui a comprar con mi hija y al salir me vió apurado para llevar las bolsas y coger a mi niña, por lo que se ofreció a llevarme la compra hasta casa a cambio de unas monedas que me habían dado de vuelta. Me contó que el había salido de su país huyendo de la guerra, llegó hasta las costas de Senegal donde se ocultó en un barco hasta llegar a España. También tiene mujer e hijos de los que poco sabe, pánico al agua porque no sabe nadar,  y esperaba que algún país africano gane alguna vez un mundial.

No he visto a los medios de comunicación hacer campaña por Jamal, tampoco crear cuentas bancarias ni a miles de personas ofreciéndole su casa para vivir, pero si he visto la diferencia entre un inmigrante y un refugiado. No me entendáis mal, me alegro mucho por ese hombre que gracias a esa zancadilla va a reconstruir su vida, porque nadie se merece sufrir lo que están sufriendo esa gente y si las mismas oportunidades para vivir libre, con dignidad y la cabeza alta. Él ha tenido su golpe de suerte, sólo espero que Jamal también lo tenga.

Otra cosa, la periodista húngara, momentos antes pego a una niña que iba corriendo y a la que nadie le  ha importado, ni sabe nada.
Y por último, en un país de 6 millones de parados, con tanto licenciado sirviendo hamburguesas en el Mc. Donals y dando gracias, ¿me vas a decir que no hay uno solo de I.N.E.F. que pudiera haber cubierto ese puesto? Quizás el instituto de empleo tendría que hacérselo mirar.

Ahí lo dejo.


viernes, 11 de septiembre de 2015

LO QUE TENEMOS EN COMÚN NOAH Y YO

El otro día vi de nuevo El diario de Noah. No se en total cuantas veces habré visto esta película, entre cinco y seis, sin embargo, hasta esta última vez no me había percatado de un suceso que nos ocurrió a los dos.
Me di cuenta de que la escena en que él le dice a ella; -No se trata de lo que quieren tus padres, ni de lo que quiere él, ni siquiera de lo que quiero yo. Se trata de lo que quieres tú. QUÉ QUIERES TÚ?
Esa misma escena, esa misma pregunta la hice yo hace 15 años.



Ella eligió al concejal.