jueves, 31 de diciembre de 2015

viernes, 4 de diciembre de 2015

ADIOS, AMIGO MIO

Hará eso de 3 meses cuando Pipo llamó a la puerta de casa buscando acogida y alegrando de un plumazo los corazones de todos los que allí vivimos.

Pipo es de esos seres que desde por la mañana te sacan una sonrisa, que tienen un aroma característico que se hace notar, imposible que pasara desapercibido. Se dejaba querer y todos, absolutamente todos los días, nos alimentó el alma.

Pero una extraña y maldita enfermedad fue abriéndose paso en su frágil cuerpo. Pipo, inexplicablemente, se iba haciendo cada vez mas pequeñito, perdiendo masa muscular a medida que avanzaban los días hasta quedarse, incluso y literalmente, en los huesos.
Ayer nos dejó, y aunque ya no amenices mis mañanas, aunque tu olor ya no denote tu presencia, aunque solo haya quedado de ti una excéntrica camiseta colgada de una pieza de madera, te llevaré mucho tiempo conmigo.

Podía haber puesto cualquier foto, pero he preferido poner una de tus buenos tiempos.
Descanse en paz.